Cómo curar el ajo

Cómo curar el ajo para un almacenamiento a largo plazo – West Coast Seeds

El ajo es un cultivo increíblemente económico. Plantada en otoño, crece muy lentamente durante el invierno y está lista para la cosecha desde finales de primavera hasta principios de verano del año siguiente. Si se seca y cicatriza correctamente, estará listo para usarse durante meses, incluso la primavera siguiente. Por lo tanto, en un espacio relativamente pequeño, se puede cosechar y disfrutar mucho durante un período prolongado. El secreto es cómo curar adecuadamente el ajo para su almacenamiento a largo plazo.

Sea lo más suave posible al desenterrar su plantación de ajo por primera vez. Los moretones y cortes en la lámpara afectarán negativamente su vida potencial. Comience quitando la suciedad alrededor de cada tallo y luego alrededor de cada bombilla. Dado que la tierra no se ha removido durante mucho tiempo (se cosecha en junio o julio, después de plantar el otoño anterior), puede estar compactada, así que vaya despacio.

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El ajo recién cosechado tiende a tener un olor fuerte, pero disminuye a medida que se seca la capa más externa de la cáscara del papel. Mantenga todas las plantas sucias intactas y colóquelas en una sola capa en algún lugar protegido de la lluvia y la luz solar directa. Un buen movimiento de aire acelerará el proceso de secado. Durante la primera semana a diez días, dé la vuelta a cada planta una vez al día.

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Una vez que la capa exterior de la corteza se haya secado, las plantas de ajo se pueden agrupar en grupos de seis a doce y colgar (el extremo del bulbo hacia abajo) en un ambiente aireado pero protegido, como un granero, porche o cobertizo. Si no es posible colgar las plantas, intente colocarlas en una sola capa sobre alguna superficie perforada o lienzo.

El movimiento del aire reducirá el riesgo de moho durante el proceso de curado, así que use un ventilador eléctrico si el área está cerrada. La curación está completa cuando todas las partes verdes de la planta unidas al bulbo se han secado por completo y se han vuelto marrones. Durante este período, el sabor del ajo se suaviza y mejora. Los bulbos no deben separarse de las plantas hasta que se complete este proceso, y es recomendable pecar de lado o con precaución (y paciencia). El proceso de curación toma de tres a seis semanas.

La base de cada hoja de la planta representa una capa de piel alrededor del bulbo. Estas capas de piel atenúan la pérdida de humedad dentro del bulbo y contribuyen a su vida útil.

Cómo curar el ajo

Cortar, limpiar y almacenar el ajo

Una vez que las plantas estén completamente secas, es una buena idea separar los bulbos, manteniendo al menos una pulgada del tallo adherido a cada uno. Esto ayuda a proteger las capas de la piel contra el agrietamiento o descamación. Recorta las raíces con unas tijeras y usa un cepillo de dientes (o un cepillo suave similar) para eliminar con cuidado los restos de suciedad que aún estén adheridos al bulbo. El objetivo es mantener tantas capas de piel como sea posible.

La temperatura ideal para almacenar el ajo para un uso prolongado es 13-14 ° C (56-58 ° F). Manténgalo alejado de la luz solar directa y, si es posible, del calor excesivo. A medida que el ajo curado permanece almacenado, se pierde parte de la humedad de los dientes. Esto hace que el diente sea más fácil de pelar, pero también intensifica el sabor. Evite pelar el ajo o los dientes hasta el momento de su uso. El ajo bien curado debe almacenarse durante varios meses. La red de ajos es una forma práctica de almacenar varias lámparas al mismo tiempo, asegurando una buena circulación de aire.

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